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La noche en la que las estrellas se escucharon

La noche en la que las estrellas se escucharon

Los vecinos del Valle de Araitz disfrutaron de una observación astronómica guiada por la música bajo la cima del Belerdi.

Las noches de cultura, comunidad y patrimonio juntan a las vecinas de la zona en una velada de observación estelar

Una vez más, las lluvias de Navarra amenazaron la fecha prevista para el acto. Tal es así, que tuvo que realizarse un día después, el 16 de agosto. En esta ocasión, Javier Armentia, Joaquín Sevilla, Edurne Aizpún, Ekhi Ocaña y Maitane Azpiroz; ofrecieron a los vecinos del Valle de Araitz una observación astronómica guiada por la música. Arropados por la imponente cima del Balerdi, el enclave fue decisivo para que el encuentro se sintiera lo suficientemente íntimo, pero a la vez poder apreciar la inmensidad del entorno que lo rodeaba.

Mucho antes de que diera comienzo la función, Jorge, el técnico que nos acompañó; se encargó de preparar el montaje de luces y sonido para que no hubiera problemas a la hora del directo y todo fuera tal y como estaba planeado. 

Después llegaron los ponentes y los músicos, tras terminar de organizarlo todo, se dispusieron a ensayar con las últimas luces de la tarde. La imponente puesta en escena, con los escarpados picos de las montañas del valle cubierto de nubes, contrastaba con el melódico sonido del arpa. Al mismo tiempo, Ekhi Ocaña afinaba y preparaba su flauta travesera y el piano.

Con el sol ya oculto, los primeros asistentes comenzaron a aparecer por el lugar. Mientras las montañas apenas se vislumbraban entre la oscuridad, el tenue reflejo de las velas acompañada de la luz rojiza de los focos cobraba protagonismo ante la falta de luz natural. Solo faltaban los últimos preparativos mientras se aguardaba a que llegara la hora de dar inicio al acto. Una vez ya todos microfoneados y  las cámaras listas, dio por fin inicio la ponencia con Maitane poniéndole voz a la letra de la canción Izar Hautsa.

Desafortunadamente, el cielo se encontraba cubierto por las nubes. Sin embargo, eso no impidió que todos (asistentes y organización) disfrutaran el momento a pesar de que la observación astronómica no pudo llevarse a cabo según lo estipulado. La cálida narración del cosmos y la música permitieron que, pese a no ser vistas, aquella noche las estrellas fueran escuchadas.

Fotografías: Paz García Blanes y Toni Villegas

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