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De lo puntual a lo coyuntural en la cultura rural

De lo puntual a lo coyuntural en la cultura rural

Durante la segunda jornada de Trashumancia 2.6, la intervención de Ana Yedros, gestora cultural en LaLAB Rural Future, dejo claro que el desarrollo cultural no debe basarse en la mprovisación, sino en un proceso que tiene que ejecutarse “de forma especializada y continuada”. Con una trayectoria que fusiona las Bellas Artes y la Psicología, su planteamiento deja de lado la idea de la cultura rural como una “iniciativa puntual”, y la sitúa como una práctica que puede generar un impacto real dentro del territorio.

Las dos disciplinas deben trabajar como herramientas que capaces de generar una transformación social, siempre y cuando no sean acciones temporales y aisladas. Para Yedros, «lo que falla es la manera fragmentada de acometer los proyectos». A partir de esto, su planteamiento gira en torno a la necesidad de superar lo que ella denomina “políticas fragmentadas”, que, bajo su experiencia, impiden que la cultura tenga un impacto real en el tiempo.

Frente a las políticas fragmentadas, Ana Yedros propone LaLAB, una agencia ubicada en el Monasterio de Uclés enfocada al desarrollo de proyectos culturales y artísticos que potencien y visibilicen el mundo rural. Para ella, LaLAB representa la profesionalización necesaria para que la cultura deje de ser algo puntual o que simplemente “pasa por el pueblo” y se convierta en algo que cale y ayude a fijar población en el territorio.

El nombre de LaLab, como dice Yedros, viene precisamente de `laboratorio´, porque la metodología utilizada en la agencia exige un proceso de investigación que está al alcance de todos. “Aterrizar la idea”, el concepto que utiliza la artista para que el proyecto sea profesional y no una simple ocurrencia pasajera. Esto es la diferencia entre una actividad lúdica o un proyecto cultural. Por lo que este laboratorio es una forma de trabajo basada en la inmersión total y el análisis de contenido, un paso previo para asentar las bases del patrimonio. La labor de asentamiento se materializa en lo que Yedros denomina “anillo de profesionales”, un ecosistema de especialistas que eleva el estándar de calidad de cada intervención en LaLab, lo que garantiza que el medio rural reciba el mismo nivel que otros sectores.

Sin embargo, este despliegue nos puede llevar a una “incompatibilidad de modelos”, que las administraciones a veces intentan solucionar de una forma contradictoria. Según el análisis de la gestora, no es viable construir un proyecto que se base en la identidad territorial y en el crecimiento lento cuando se implantan macrogranjas o plantas de biogás. La cultura se convierte en un argumento para decidir qué futuro permite la supervivencia de los pueblos.

Para que este modelo no sea una mera teoría, Ana Yedros insiste en que el patrimonio y la cultura rural no debe gestionarse únicamente desde la administración. Para ese proceso LaLAB aporta la historia y los elementos culturales y los transforman en proyectos que conecten con el público actual, generando un vínculo directo. LaLAB se presenta como un espacio para que la profesionalización del medio rural y los proyectos no dependan del pasado, sino que se pueda sostener en un presente y perdurar en un futuro.

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