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La mirada de la juventud sobre la tierra, un soplo de aire fresco

La mirada de la juventud sobre la tierra, un soplo de aire fresco

La vuelta al campo en la entrada del otoño es encontrarse con un paisaje diferente. Los colores que antes teñían el verano, ahora han cambiado. Especialmente en la parcela de almendros de Nacho, en uno de los momentos más importantes del año, la recogida de la almendra.

El verde que había teñido el paisaje en otras épocas anteriores, poco a poco comenzaba a adquirir tonos amarillentos y ocres, aunque por las noches ya había comenzado a refrescar, el calor seguía formando parte del día.

Nacho nos enseñó como cogen la almendra en esta época del año, un proceso que, aunque mantiene la esencia de lo que se ha hecho tradicionalmente en el campo, ha cambiado mucho con la incorporación de nuevas herramientas. Ahora, una máquina incorporada al tractor es la que se encarga de hacer la recogida. Esta abraza el tronco del almendro y, mediante una vibración, hace que las almendras caigan en el propio paraguas. Así, una tarea que durante años se había realizado de forma manual, vareando los almendros, ahora se puede hacer de una forma más rápida y con menos esfuerzo.

Sin embargo, detrás de estas nuevas incorporaciones siguen estando los mismos conocimientos de siempre, saber cuándo recoger, así como conocer los árboles y sus necesidades. Nacho, que ha aprendido de su padre y de los mayores durante años, no ha querido limitarse solo a continuarla, sino a formarse y a dar un impulso que busca nuevas formas de hacer las cosas, sobre todo con ilusión y muchas ganas. Además de utilizar la maquinaria para recoger su propia cosecha, también la utilizan para la recogida de otros agricultores de la zona. De esta forma pueden aprovechar el equipo durante más tiempo y amortizar la inversión.

Nacho también nos habló de la poda y otros cuidados necesarios para mantener a los árboles en buenas condiciones. Nos explicó que ahora cuentan con unos rodillos que pasan por la parte superior de los árboles y van cortando las ramas que sobresalen con el fin de eliminar los chupones, ramas que crecen con fuerza y que terminan restando energía al árbol, ya que “chupan” buena parte de la savia y los nutrientes, aportando poco o ningún fruto. Una tarea, la cual antes requería más tiempo y ahora pueden realizar de formas más eficaz.

Nos contó también que tienen dos fincas contiguas, divididas entre cerezos y almendros. Cada árbol tiene sus propias necesidades y entre ambas fincas se reparten el agua, aprovechándola de la mejor manera posible. En la finca en la que nos encontrábamos, desde la cual se podía ver perfectamente Valtorres, el riego se realizaba mediante un sistema de goteo, el cual permitía llevar el agua directamente hasta los árboles y utilizarla de forma más controlada.

Justo al lado de la finca en la que nos encontrábamos, Nacho nos enseñó otra plantación en la que estaban trabajando, unos cerezos que habían sido plantados mediante injertos. Nos explicó que esa variedad específica de cerezo que estaban utilizando, llamada Catania, no se puede reproducir de otra manera que no sea por injerto. Mediante esta técnica se unen dos partes de plantas diferentes para que crezcan juntas como una sola. Para ello, utilizan distintos patrones, entre ellos el Santa Lucía 64. El patrón es la planta que sirve de base y sobre la que posteriormente se injerta la variedad de cerezo que se quiere obtener. Estos patrones permiten que el árbol pueda adaptarse mejor a las condiciones del terreno y, además, proporcionan la base y el porte que tendrá el cerezo.

Había ido una persona especializada para realizar los injertos. Se trata de una labor que ha de realizarse con mucho cuidado, ya que la yema del cerezo debe colocarse en el punto adecuado del patrón, entre la parte exterior de la planta y el cambium, una fina capa de tejido que se encuentra debajo de la corteza y por la que circula la savia. Es necesario que ambas partes queden bien unidas para que puedan adherirse y continuar creciendo como una sola.

Nos llamó la atención la delicadeza de todo este proceso. Frente a la imagen que teníamos del campo, aparecía otra dimensión mucho más precisa. Conocer la planta, saber cuando intervenir, hasta dónde hacerlo y entender como funciona para conseguir que puedan terminar creciendo juntas.

Texto escrito por Indira Jiménez, Adrián Casasola y Milagros Sevilla. 

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