
De triciclo histórico a recorrer las calles de Covarrubias.
Uno de los principales condicionantes a la hora de comenzar la construcción del pájaro fue el propio triciclo sobre el que se iba a instalar, ya que no se trataba de una bicicleta nueva ni de una estructura fabricada específicamente para el proyecto, sino de un antiguo triciclo destinado originalmente a la venta y reparto de pan en el pueblo. Por ese motivo, desde el principio entendimos que la intervención debía conservar la estructura original y que el pájaro tendría que adaptarse al vehículo, y no al contrario.
Antes de comenzar con la figura realizamos una puesta a punto del triciclo. Algunas partes necesitaban pequeñas reparaciones y refuerzos mediante soldadura para devolver estabilidad al conjunto y permitir que pudiera volver a utilizarse. Sin embargo, una vez recuperada su funcionalidad, intentamos evitar cualquier transformación innecesaria
sobre el elemento original, ya que el planteamiento era que todos los elementos nuevos pudieran instalarse aprovechando los puntos de apoyo existentes.

A partir de ahí comenzó el diseño del pájaro, para lo cual se realizaron croquis previos que permitieron estudiar aproximadamente la postura, las proporciones y su relación con la gran cesta o panera situada en la parte delantera del triciclo. El dibujo inicial funcionaba principalmente como una silueta de referencia, ya que no pretendíamos reproducir de
manera exacta la anatomía de un ave, sino encontrar una forma reconocible que pudiera trasladarse al hierro y que tuviera suficiente presencia visual una vez colocada sobre la bicicleta. Uno de los retos principales fue transformar aquella silueta dibujada en un cuerpo
tridimensional, para lo cual utilizamos un alambre de acero bastante grueso, de aproximadamente medio centímetro de diámetro. Era un material que originalmente se utilizaba para sujetar y agrupar grandes cantidades de hierros largos durante su transporte y almacenamiento y que, a pesar de su grosor, conservaba suficiente flexibilidad para poder doblarlo y construir las curvas necesarias para el cuerpo del pájaro.
La construcción comenzó realizando una primera silueta estructural que sirvió como guía para las siguientes líneas de alambre y, a partir de ella, fuimos incorporando nuevas curvas que se separaban progresivamente del plano inicial para generar diferentes profundidades. De esta manera el volumen no se construyó como una superficie cerrada, sino mediante una sucesión de líneas y relieves.Cada nuevo alambre ayudaba a definir partes del cuerpo como el pecho, la espalda, el cuello o las alas, mientras reforzaba la estructura. De esta manera, el volumen fue apareciendo progresivamente, en un proceso que se parecía a dibujar en el espacio con hierro. En la base se construyó también un soporte utilizando ferralla, que descansaba sobre la arista superior de la cesta del pan y trabajaba conjuntamente con los enganches situados en la espalda del pájaro. La combinación de ambos puntos permitía que la figura quedara firmemente colocada sin necesidad de modificar de manera permanente la estructura original de la bicicleta.

Esta solución terminó siendo importante dentro del proyecto porque convertía al pájaro prácticamente en una pieza independiente, ya que la escultura podía colocarse sobre el triciclo y también desmontarse sin demasiada dificultad. De esta manera se conservaba la posibilidad de recuperar el vehículo prácticamente en su estado anterior. Las alas se plantearon como extensiones del propio cuerpo, con una posición que
recordaba a unos brazos abiertos que rodeaban la estructura, casi como si el pájaro estuviera realizando un abrazo. Esta postura respondía tanto a una decisión estructural como visual, ya que al mantener las alas próximas al cuerpo era posible controlar mejor su peso y sus puntos de unión, pero al mismo tiempo daban presencia al conjunto, siguiendo para su construcción la misma lógica utilizada anteriormente en el cuerpo.
Una línea principal definía inicialmente su silueta y posteriormente se añadían otros alambres que generaban el relieve y, al mismo tiempo, reforzaban la estructura. Así, las líneas visibles no tenían únicamente una función decorativa, sino que cada una ayudaba a distribuir los esfuerzos y a conservar la forma. El resultado final dependía precisamente de esa acumulación de líneas soldadas entre sí, ya que no existía un esqueleto completamente separado de una piel exterior, sino que la misma línea que dibujaba el pájaro formaba también parte de su estructura.

Esto hizo que durante la fabricación fuera necesario observar continuamente la figura desde diferentes posiciones, ya que una curva que podía funcionar correctamente vista de perfil podía no tener suficiente volumen al observarla frontalmente. Por ello, el pájaro se fue corrigiendo directamente durante la construcción, permitiendo que el propio comportamiento del hierro indicara también cómo debía continuar la figura.
De este modo, una de las ideas que terminó marcando todo el proceso fue trabajar mediante adaptación, ya que no fabricamos primero un pájaro para después intentar colocarlo sobre una bicicleta. La forma del pájaro, sus apoyos, la espalda, la apertura de las alas y el sistema de anclaje fueron apareciendo en relación directa con las dimensiones y características del antiguo triciclo de pan.
El objetivo era conseguir una intervención suficientemente sólida para poder utilizarse, pero al mismo tiempo reversible. El triciclo debía conservarse como objeto independiente bajo la nueva escultura, de manera que el pájaro se incorporaba a él sin apropiarse definitivamente de su estructura original.






