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Entre algodón y agua, recibimos a las universitarias en Covarrubias

Entre algodón y agua, recibimos a las universitarias en Covarrubias

El río Arlanza las esperaba; 120 metros de telas fueron lavados la mañana del 18.

Bienvenida a las estudiantes de Aula Albura en Covarrubias

El pasado 16 de agosto recibimos en Covarrubias a los estudiantes seleccionados por Aula Albura para colaborar en el VIII Festival Internacional de Mujeres Creadoras de Castilla y León +FIMUC. Su llegada coincidió con las fiestas patronales del pueblo, por lo que encontraron las plazas llenas de vida, vecinos y visitantes con ganas de celebrar aquello que hace de este lugar una comunidad inolvidable: sus tradiciones, su historia, todas aquellas personas que sostienen el territorio. 

Desde el primer momento quisimos que se sintieran parte de ese lugar. Los vecinos les recibieron con una cercanía y generosidad encomiables, compartiendo con ellos comida, tiempo y todas las utilidades que les pudieran ser de valor. Entre todos acondicionamos la antigua Casa de los Músicos, que durante estos días se convierte en lugar de descanso y encuentro para colaboradores, artistas y participantes del festival. 

Cristina Izquierdo, directora artística de +FIMUC, los acompañó en un primer recorrido por las calles, rincones y pasadizos de Covarrubias, acercándoles a algunos de los vecinos más vinculados al festival y a los espacios donde desarrollarán su trabajo. Su estancia de creación da comienzo en ese mismo instante, con los encuentros con el otro, en las primeras conversaciones, en esa posibilidad de construir este objetivo común juntos. 

La jornada terminó con la celebración popular de la noche de San Roque. Participamos en la rifa vecinal, compartimos bailes y nos dejamos llevar por el ambiente festivo del pueblo. Así cerramos un primer día de viajes, nuevos encuentros y primeras experiencias en Covarrubias, con la sensación de que la mejor manera de comenzar esta colaboración era, precisamente, formando parte de la vida del lugar. 

Tras nuestra primera noche en Covarrubias, comenzamos la mañana recorriendo de nuevo las calles del pueblo, esta vez con la mirada puesta en el trabajo que nos esperaba. El equipo seleccionado por Cristina visitó por primera vez el que será nuestro núcleo de creación durante estos días: el CRV. Un espacio que sorprende desde el primer momento por la altura de sus techos y la abundancia de luz que lo atraviesa, convertido ahora en refugio y taller para imaginar, preparar y dar forma a los proyectos de esta edición de +FIMUC. 

Al igual que sucede con la vida del pueblo, la creación también necesita salir al encuentro del territorio. Nuestra primera tarea de la jornada fue trasladar 120 metros de lienzo hasta el río Arlanza, situado a pocos metros de nuestro alojamiento. Allí lavamos las telas en sus aguas, en un proceso que fue mucho más que una tarea material. La belleza del entorno natural y patrimonial acompañó un trabajo que exigió, sobre todo, coordinación y colaboración. 

Al sacar el tejido del río y extenderlo sobre un pequeño muro de piedra junto al cauce, volvimos a encontrarnos con una de las constantes de estos días: la participación espontánea de quienes habitan Covarrubias. Un vecino se acercó para ayudarnos a retirar los restos de barro y hojas que habían quedado adheridos a la tela. Una vez más, comprobamos cómo los procesos de creación se enriquecen cuando se abren al lugar y a las personas que lo habitan. Después de una pausa para comer y recuperar fuerzas, la propia naturaleza volvió a marcar el ritmo de la jornada. En esta tarea contamos también con la ayuda imprescindible de Enrique, colaborador del festival desde hace un año. Un gesto que vuelve a poner de manifiesto algo que sentimos cada día con más claridad: +FIMUC se construye también a través de una red de apoyos, cuidados y colaboraciones que hacen posible cada proceso. 

Con la llegada de la tarde, alrededor de las seis, el CRV comenzó a transformarse en un verdadero espacio de trabajo. Extendimos sobre el suelo el primer rollo de tejido, ya lavado, y lo barrimos cuidadosamente para prepararlo y comenzar a realizar los cortes necesarios. Estas piezas, una vez unidas, darán forma a un lienzo de dimensiones imponentes. El trabajo del equipo avanzó con una gran coordinación y conseguimos completar todos los cortes durante la misma jornada. Cerramos así nuestro primer día de trabajo material, dejando preparado el espacio y los tejidos para comenzar a la mañana siguiente con el planchado y el cosido de los cuatro lienzos. 

Una jornada atravesada por el agua del Arlanza, el viento y el trabajo compartido. Una nueva oportunidad para comprobar que, en +FIMUC, cada proceso creativo se construye también desde el encuentro, la colaboración y la implicación de toda una comunidad. 

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