En el medio rural, la documentación es especialmente importante para construir la memoria colectiva de las comunidades.
Telas teñidas a mano, plantas aromáticas entre los dedos, voces de mujeres del pueblo que narran su memoria, y el olor de la tierra mezclándose con el sonido del río y la música.
Los enclaves naturales moldean las actividades que en ellos se realizan. Desde el Valle de Araitz a Castejón de Sos, nuestra experiencia ha estado influenciada por el paisaje.
La Vega del Jalón nos volvió a recibir con sus verdes y ocres tan característicos, de nuevo la carretera se abría paso entre pequeñas laderas que nos condujeron hasta el inicio del pueblo.
Ha llegado el momento de ponerle fin a estas prácticas y, con ello, también es el momento de recopilar todo lo que hemos vivido durante estas dos estancias.
Últimos días en Valtorres y, con ellos, también el final de esta aventura. Han sido unos días de bastante ajetreo, en los que conseguimos realizar las últimas grabaciones y recopilar la información de las personas que han participado en el documental en menos tiempo del que habíamos necesitado durante nuestra estancia anterior.
La vuelta al campo en la entrada del otoño es encontrarse con un paisaje diferente. Los colores que antes teñían el verano, ahora han cambiado. Especialmente en la parcela de almendros de Nacho, en uno de los momentos más importantes del año, la recogida de la almendra.
Nos levantamos como si todavía estuviéramos en una mañana de verano, como si el otoño se hubiera detenido por un momento para permitir a los habitantes del pueblo seguir disfrutando del buen tiempo un poco más, sin darse cuenta de que el campo no entiende de pausas y continúa su propio ritmo, siguiendo un ciclo…
A mitad de nuestra estancia en Valtorres tuvimos la suerte de conocer a Laura, una mujer joven llena de ideas y con muchas ganas de llevarlas a cabo. Entre ellas se encuentra Habitar el color, un proyecto que une el arte con las raíces del pueblo.
Una historia, un triciclo histórico y el pájaro estrella del festival: así lo cuenta Ulder
Artistas de todo el mundo, instalaciones efímeras que ocupan cada rincón de Covarrubias y la perpetua dedicación del mejor de los colectivos: vecinos, colaboradores, profesionales, estudiantes y seguidores de todo el país.
Del lugar de trabajo que alimenta los procesos técnicos más cruciales del Festival a dar rienda suelta a la creatividad: así lo cuenta Ulder.